No todas las legumbres que encontramos en el supermercado son iguales. Muchas recorre millas de kilómetros antes de llegar a tu mesa, perdiendo frescura y propiedades por el camino. En LegumbresKm0 , sabemos que el origen es el factor determinante para obtener un plato excepcional. Por esta razón, saber dónde y cómo comprar legumbres de calidad es esencial para tu salud y para el sabor de tus recetas.
En primer lugar, observe el aspecto visual. Una legumbre de calidad debe presentar un color uniforme, una piel lisa y no tener demasiados granos rotos en el paquete. Si notas que la piel está muy arrugada o descolorida, es probable que sea un producto viejo que tardará mucho más en cocinarse.

Además, es fundamental leer el origen. Optar por legumbres de proximidad o Km0 garantiza que el producto es de la última cosecha.
En consecuencia, la legumbre conservará su capacidad de hidratación y su textura mantecosa.
Por otro lado, comprar a granel en tiendas especializadas o directamente al productor te permite evaluar mejor la frescura que en los envases industriales opacos.
Asimismo, es fundamental entender que el tiempo que transcurre desde la cosecha hasta tu cocina influye directamente en la calidad del guiso.
Las legumbres industriales suelen ser mezclas de diferentes campañas y orígenes geográficos lejanos, lo que provoca que los granos se cocinen de forma desigual.
Al comprar legumbres de calidad de origen Km0 , te aseguras de que todas las piezas tienen la misma edad, garantizando que ninguna quede dura mientras otras se deshacen.
Por otro lado, la forma en que conserva el producto en casa también determina su éxito final. Aunque las legumbres secas tienen una vida útil muy larga, prefiera ambientes frescos, secos y protegidos de la luz directa.
En consecuencia, si compras legumbres a granel o en sacos de tela, lo ideal es trasvasarlas a botes de cristal herméticos una vez en casa. De esta manera, evitarás que absorban la humedad ambiental y mantendrás intactas sus propiedades organolépticas durante meses.
Para que pongas a prueba tu elección, aquí tienes dos formas sencillas de resaltar los beneficios de la comida saludable.
Ideal para disfrutar de la suavidad de una lenteja de calidad que no se deshace.
Preparación:
. En una olla, pon las lentejas (sin remojo si son pardinas) con cebolla, pimiento verde, zanahoria y un diente de ajo, todo en crudo.
. Cubre con agua fría y añade un chorrito de aceite de oliva.
. Cocina a fuego lento 30-40 minutos.
. Asimismo, añade una pizca de pimentón dulce al final para un aroma ahumado.
Una opción rápida para cuando ya tengas los garbanzos cocidos.
Preparación:
. En una sartén, dora tres dientes de ajo laminados.
. Agregue espinacas frescas y, cuando reduzcan, incorpore los garbanzos de calidad bien escurridos.
. Saltea 5 minutos para que los sabores se integren.
. Finalmente, añade un toque de comino para mejorar la digestión.


