La Unión Europea aplica una de las normativas más exigentes del mundo en materia de fertilización agrícola. Algunos productos químicos utilizados como fertilizantes han sido prohibidos por sus efectos perjudiciales sobre la salud humana, el medio ambiente y la calidad del suelo.
Entre los más relevantes encontramos:
. Cadmio en fertilizantes fosfatados: un metal pesado tóxico, bioacumulativo y cancerígeno.
. Fertilizantes nitrogenados sin control: causan contaminación de aguas subterráneas y emiten gases de efecto invernadero.
. Amonios altamente solubles: con riesgo de lixiviación y efectos adversos sobre la biodiversidad del suelo.
La prohibición no solo afecta al uso dentro del territorio europeo, sino también a la entrada de productos que hayan sido cultivados con estas sustancias, al menos en la teoría.
Mientras que en Europa se invierte en fertilización equilibrada, compostaje y abonos orgánicos, en muchos países exportadores estas sustancias siguen en uso. Estados como Brasil, Argentina, India o EE. UU. permiten prácticas que aquí estarían vetadas.
En consecuencia, los productos que se cultivan allí —legumbres, frutas, cereales, carne— llegan al mercado europeo a precios más bajos, ya que el coste de producción es inferior.
Por lo tanto, aunque estos productos no deberían entrar si no cumplen los requisitos, en la práctica no siempre existe un control exhaustivo sobre el origen y los métodos de producción. Esto genera una situación injusta para los productores locales.
Nuestros agricultores cumplen con:
. Normas estrictas de fertilización responsable.
. Prohibiciones claras sobre sustancias contaminantes.
. Registros de trazabilidad y auditorías.
. Costes de abonos naturales o permitidos por la legislación.
Esto se traduce en un coste por hectárea hasta un 30% más alto, dependiendo del cultivo y la ubicación. Por ejemplo, un agricultor que cultiva lenteja ecológica puede gastar hasta 150 € más por hectárea solo en insumos autorizados.
Además, mientras tanto, debe competir en el mercado con productos importados que no cumplen esas exigencias, pero sí acceden al mismo consumidor y al mismo estante del supermercado.
El consumidor promedio no siempre sabe qué hay detrás del precio bajo de algunos productos.
Es fácil dejarse llevar por el coste, sin considerar si ese alimento:
. Proviene de tierras sobreexplotadas.
. Se fertilizó con químicos peligrosos.
. No sigue ningún control de trazabilidad.
. Ha recorrido miles de kilómetros hasta su plato.
Por otro lado, los productos locales —como nuestras legumbres kilómetro cero— no solo cumplen la normativa, sino que además apoyan el empleo rural, reducen la huella de carbono y garantizan un modelo agrícola justo y responsable.
Tanto consumidores como instituciones pueden tomar decisiones conscientes:
Como consumidores:
🛒 Elegir productos locales con trazabilidad.
🥣 Apostar por marcas comprometidas con la sostenibilidad real.
🧾 Informarse sobre el origen y los métodos de producción.
📢 Exigir más transparencia en etiquetado y controles de importación.
Como productores:
Reivindicar igualdad normativa en los tratados comerciales.
Educar al consumidor sobre las consecuencias de su elección.
Apostar por canales cortos de venta directa para ganar visibilidad.
Desde nuestra finca, cultivamos sin fertilizantes prohibidos, respetando las rotaciones de suelo, la biodiversidad y las buenas prácticas agrarias.
Además:
. No usamos insumos químicos de alto impacto.
. Aplicamos compost y técnicas regenerativas.
. Controlamos todo el proceso, desde la semilla hasta tu mesa.
. Rechazamos cualquier entrada de productos sin trazabilidad.
Así, garantizamos una legumbre saludable, ética y 100% compatible con la normativa europea.

En definitiva, los agricultores que apuestan por una producción limpia, sin fertilizantes contaminantes, no deberían pagar el precio de competir contra quienes no respetan las mismas reglas.
Sin embargo, esa es la realidad hoy en día. Por eso, como consumidor, puedes marcar la diferencia con cada compra.
Al elegir productos cultivados en suelo europeo, sin químicos prohibidos, estás apoyando un modelo que protege tu salud, tu tierra y tu futuro.

